Sobre la doble moral
En los últimos tiempos han impactado a la opinión pública un par de noticias relacionadas con “actividades extrañas” ocurridas en instituciones educativas:
- la primera, fue la relacionada con un grupo de estudiantes que habría protagonizado una "fiesta Hot” en la Universidad de Formosa;
- la segunda, una supuesta “orgía” (así fue definida por algunos medios) entre docentes y alumnos que se habría producido en un colegio de Escobar hace unos años y que se conoció recién ahora.
Más allá de que ambas situaciones (en caso de haber ocurrido tal como se las describe) son indubitablemente reprobables, sería bueno saber qué parte de la noticia, y por qué, es la que escandaliza.
¿Molesta que haya sexo en un ámbito educativo?
¿Molesta que haya sexo en un lugar público?
¿Molesta que haya sexo entre docentes y alumnos?
¿Molesta que haya sexo entre más de dos personas?
Y acá vale la pena reflexionar acerca de muchas cosas que han venido pasando en nuestra sociedad a lo largo de los últimos años.
Hace muchos años que en nuestro país comenzó a tornarse difuso el límite entre lo público y lo privado:
¿Molesta que haya sexo en un ámbito educativo?
¿Molesta que haya sexo en un lugar público?
¿Molesta que haya sexo entre docentes y alumnos?
¿Molesta que haya sexo entre más de dos personas?
Y acá vale la pena reflexionar acerca de muchas cosas que han venido pasando en nuestra sociedad a lo largo de los últimos años.
Hace muchos años que en nuestro país comenzó a tornarse difuso el límite entre lo público y lo privado:
- Gobernantes que ejercen el poder como si el Estado les perteneciera, que se arrogan la potestad de hacer y deshacer sobre cosas que no les son propias, y que muestran impúdicamente como se han enriquecido a lo largo de los años en que se han desempañado como funcionarios públicos.
- Personajes farandulescos que muestran obscenamente lo privado en espacios públicos, que en su afán por acceder a 15 minutos de fama no dudan en hacer cualquier cosa y se vanaglorian de sus intimidades como si no fuesen eso: intimidades.
- Personas que acceden a lugares a los que nunca hubiesen podido acceder de no mediar que ostentan, como único mérito, ser o haber sido “amantes de ...”
Volviendo al tema...
Todo docente sabe, o debería saber, que debe mantener distancia con sus alumnos; y hablo de distancia física. Uno puede comprender a sus alumnos, estar cerca de ellos para ayudarlos a solucionar o soportar sus problemas, tener un trato cordial... pero manteniendo cierta distancia.
Existen múltiples razones para argumentar esto: desde lo ético y desde lo moral...
Porque al hablar de la relación entre un docente (hombre o mujer) con un alumno (hombre o mujer), básicamente hablamos de:
Todo docente sabe, o debería saber, que debe mantener distancia con sus alumnos; y hablo de distancia física. Uno puede comprender a sus alumnos, estar cerca de ellos para ayudarlos a solucionar o soportar sus problemas, tener un trato cordial... pero manteniendo cierta distancia.
Existen múltiples razones para argumentar esto: desde lo ético y desde lo moral...
Porque al hablar de la relación entre un docente (hombre o mujer) con un alumno (hombre o mujer), básicamente hablamos de:
- una relación en la que un alumno podría llegar a confundirse, a partir de la admiración o el deslumbramiento, pero en la que el docente debe permanecer incólume
- una relación de poder donde uno está subordinado al otro
Pero en nuestra sociedad se maneja desde hace mucho tiempo un doble discurso y una doble moral que son irritantes; y no sólo desde el poder -nuestros gobernantes no vinieron de otro planeta, son meros emergentes de esta sociedad.
Porque mientras se condena (justificadamente) a quienes “supuestamente” (y hasta que se demuestre lo contrario es así) realizaron:
- en Formosa una “fiesta hot” y
- en Escobar una “orgía”
la inmensa mayoría de quienes encienden un televisor por las noches lo hacen para:
- regodearse husmeando en la vida privada (devenida en pública) de quienes han decidido tener sus 15 minutos de fama a costa de mostrar sus intimidades en la casa de “el gran hermano”, o para
- mirar con simpatía una novelita en la que se cuenta la historia de un profesor de secundaria que tiene una relación impropia con una alumna (se la mire como se la mire -si la relación es entre un docente y su alumna- es una relación impropia).
¿Hasta cuando vamos a seguir juzgando –y condenando- la moral ajena desde la doble moral propia?